La crianza de los vinos

Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer“. (Francis Bacon).

El arte del envejecimiento del vino es un proceso que requiere tiempo, cuidado y paciencia, ya que el vino a su paso por la madera o la botella, adquiere características especiales en aromas y sabores que definen sus cualidades e identidad.

Existen dos etapas en la crianza en un vino. La primera, es en barricas de madera de roble, ya sea Francés o Americano, aunque algunas bodegas utilizan otras maderas como el castaño.

 El roble es una madera resistente, flexible a los cambios de temperatura permitiendo que las duelas (listones de madera) tomen la forma curva sin romperse. Otra de sus cualidades es que posee un aroma neutral y alto contenido en taninos, lo que le aportará al vino notas sutiles de madera y estructura.

La diferencia entre el roble francés y americano, es que el roble francés tiene mucho más contenido en taninos y su aroma es más tenue que el roble americano. Por otro lado el roble americano es más agresivo en boca, con notas mucho mas especiadas a vainilla y coco. Por esta razón, los enólogos dependiendo del tipo de uva utilizan las cualidades del roble francés o americano para equilibrar aromas y sabores.

Es importante mencionar que, en este proceso de guarda en madera, el vino tiene una microoxigenación lenta, homogénea, es decir que se oxida, como también se evapora un poco el contenido líquido (merma), concentrando así las características organolépticas.

La segunda etapa de la crianza de los vinos es en la botella. En este proceso el vino no tiene contacto con el oxigeno. Las botellas deben ser almacenadas de manera que el corcho absorba la humedad y se humedezca, evitando así el contacto con el oxigeno.

La crianza en botella puede durar muchos años. Es preciso que en esta etapa, el almacenamiento se realice en lugares oscuros y aislados, preferiblemente subterráneos, para evitar cambios bruscos en la temperatura, humedad excesiva, olores y vibraciones que puedan afectar la composición química del vino. El resultado de este proceso es la complejidad y la elegancia que nos ofrecerá el producto final.

Los vinos de acuerdo con la normatividad de cada país productor y las denominaciones de origen se clasifican en: Vinos Jóvenes, de crianza, Reserva y Gran Reserva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *