Vino Blanco

Los vinos blancos

Los vinos blancos los podemos percibir como delicados, estilizados, ideales para un día caluroso o una comida ligera. En realidad son muy diversos. A parte de las emociones de tranquilidad, plenitud y confort, Podemos encontrar en el mercado vinos secos, semisecos, dulces, aromáticos o con aromas más tenues, licorosos, tranquilos o espumosos, frescos, afrutados, maderizados, envejecidos en barricas de madera, etc. Estas características tan variadas de gustos, se debe a las distintas técnicas de vinificación de acuerdo a las regiones donde se elabore el vino.

Para explicar de una forma más sencilla comenzaré por la cosecha o vendimia, que se hace de forma rápida y cuidadosa. Se llevan las uvas a la bodega, en donde se hace un proceso de despalillado, es decir, se separan los granos de uva de las partes leñosas (raspones y hojas). Posteriormente pasan por una prensa en donde de manera delicada se obtiene el jugo (mosto) de la uva, Este proceso se llama molienda. Los hollejos (piel y semillas de la uva) se separan del jugo para que no aporten color como en los vinos tintos.

Después el mosto obtenido pasa a un tanque de acero inoxidable con serpentinas de agua fría, para comenzar la fermentación. La temperatura de los vinos blancos es controlada, ya que se fermentan a temperaturas bajas entre 16ºC a 22ºC aproximadamente. El tiempo de fermentación depende del enólogo y la característica que desea darle al vino.

El vino va tornando amarillo, turbio, con muchas partículas en suspensión como restos vegetales y levaduras (Encubado). Se procede entonces a la sedimentación o desborre, que consiste en precipitar los residuos al fondo del tanque y extraerlos. Una vez extraídos los sedimentos, se le puede añadir levaduras para una segunda fermentación (malo-láctica) o simplemente el vino pasa por una clarificación y filtrado.

Existen vinos, los cuales no tienen filtración. Su proceso de sedimentación es mucho más complejo y prolongado. El resultado es que pueden ser vinos muy intensos, aunque también se corre el riesgo que no tengan mucha diferencia con los finos que se filtran. Después de la filtración, el vino se embotella, ya que generalmente los vinos blancos suelen ser jóvenes y frescos, aunque hay otros que se añejan en barricas de roble de primer uso (nuevas) las cuales aportan aromas y sabores como vainilla y caramelo. Claro está, que el exceso de madera puede opacar lo fresco y frutal de los vinos.

Los vinos blancos son muy sensibles, por eso es recomendable consumirlos en un tiempo no muy prolongado ya que son más susceptibles al paso del tiempo, tienden a oxidarse más rápido que un vino tinto y su curva de vida de acuerdo a su conservación va desde los 2 años hasta los 5 años.

Algunas Cepas Blancas: Chardonnay, Chenin Blanc, Pedro Ximénez, Riesling, Sauvignon Blanc, Semillón, Torrontés, Ugni Blanc, Viognier, Gewurztraminer, Viura, etc. Recomendación de temperatura de servicio: entre 8ºC a 10ºC. Para concluir; Hay mucho por descubrir en los vinos blancos, un sin número de emociones, aromas y sabores que nos pueden transportar a un recuerdo maravilloso en tan solo un instante.

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