Los vinos generosos, fortificados, Licorosos o Encabezados

Los vinos encabezados, son aquellos vinos que en su proceso de elaboración, se les añade alcohol vínico (proveniente de la uva) a partir de de 11º hasta 15º de alcohol, cortando así el proceso de fermentación, es decir, cuando las levaduras están transformando el azúcar en alcohol, se corta ese proceso para que no alcancen a transformar todo el azúcar y quede un alto porcentaje de azúcar residual, por esta razón tienen una tendencia dulce y una graduación alcohólica de 17º hasta 25º de alcohol.

La crianza de estos vinos es muy peculiar e imprescindible para que los aromas y sabores sean únicos.

¿Cómo nacen los vinos generosos?, la historia comienza desde los fenicios, fundadores de “Gádir” (Cádiz – España), que se establecieron especialmente en el Puerto de Santa María. Recordemos que los fenicios eran grandes navegantes y comerciantes y los puertos en el litoral de la península Ibérica, fueron esenciales para la expansión del comercio. Posteriormente llega la romanización donde esta región comienza a ser gran exportadora de aceites de oliva y por supuesto, de vinos. La islamización, a pesar que en los califatos no se consumían bebidas alcohólicas, no limitó la elaboración de vinos porque se tenía la excusa de obtener pasas de uva y vinos para uso medicinal.

Adelantándonos un poco más en la historia, en los siglos XVI y XVII, los navegantes le comenzaron a añadir alcohol vínico a los vinos para que pudieran resistir las largas travesías marítimas, fue así como comenzaron a hacerse famosos.

Esta técnica se fue popularizado y para el siglo VXIII, los ingleses fueron los que impulsaron el comercio de los vinos fortificados que se elaboraban por todo el litoral de la península Ibérica y mediterráneo.

Dentro de la diversidad de los vinos generosos podemos encontrar: el Jerez (España), Oporto (Portugal), Madeira (Portugal), Banyuls (Francia), Marsala (Italia). Cada uno de estos vinos tiene características grandiosas por el “terroir” (terruño), la técnica de elaboración y crianza que podemos apreciar al momento de consumirlos.

La temperatura de servicio es de 8º a 10ºC. Se pueden maridar bien con postres y pueden ser muy buenos como aperitivos. Emprenderemos nuevamente otro viaje en el fascinante mundo de los vinos, donde nos encontraremos historias de mares, puertos y de grandes navegantes, donde el eco del pasado retorna al dulce y generoso presente hecho vino.

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