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Los vinos espumantes – Métodos Charmat (granvas o Chaussepied) y “Transfer”

El método Charmat, aparece a mediados del siglo XIX. En 1930 el Ingeniero francés Jean-Eugène Charmat pone a prueba este método, el cual con el paso del tiempo, ha sido perfeccionado por los italianos.

Hoy en día el método Charmat se utiliza para la elaboración de grandes cantidades de vinos espumantes a diferencia del método tradicional Champenoise que es un poco más limitado.

¿En qué consiste este método?, El vino se deposita en un tanque de acero inoxidable de gran capacidad (de 25.000 y 50.000 Litros), de manera hermética, donde se mantiene una temperatura controlada (20ºC) de 12 a 16 horas aproximadamente.

Posteriormente el vino se pasa a otro tanque donde se le añade azúcar y levaduras para hacer el proceso de fermentación que dura de 10 a 15 días. Se traslada el vino ya fermentado a otro tanque y se clarifica en frio. Para elaborar espumantes con este método solo se necesitan 21 días en total.

Cuando finaliza todo este proceso, el vino es filtrado, estabilizado y embotellado de forma isobárica (por presión) para evitar que se pierda el gas carbónico obtenido.

Después de embotellado, se empaca y sale al mercado. El precio de estos vinos suele ser más bajo que el método tradicional, aunque eso no significa que sean vinos de mala calidad, simplemente son diferentes.

Existe otro método de elaboración de vinos espumantes aparte del “champenoise” y el “Charmat”, es el método “Transfer”, que consiste en realizar la primera fermentación en botella y después la segunda fermentación se realiza en tanques de acero inoxidable.

Cabe resaltar que, estos tanques tienen la capacidad de almacenar el gas carbónico que es liberado de la fermentación donde después a presión el vino es embotellado.

¿Cómo se puede reconocer cada método al momento de comprar un espumante?, bueno, el corcho nos va a dar esa información ya que cada método tiene una figura que lo diferencia de los otros.

Una estrella es para el método “Champenoise”, una circunferencia, es para el método “Charmat”, un círculo para el método “Transfer” y un triángulo nos indicará que es un vino gasificado y claro está, la diferencia en los precios.

Los espumantes no solo se clasifican por el tipo de cepa que se utiliza; blanc de Blancs (uva blanca como el Chardonnay) o Blancs de noirs (Blanco de uvas tintas como el Pinot Noir y el Pinot Meunier) o por su método de elaboración, también se clasifican según su contenido de azúcar por litro: “Nature”: Hasta 3 gramos, “Brut Nature”: Hasta 7 gramos, “Extra Brut”: Hasta 11 gramos, “Demisec”: Entre 15 a 40 gramos, y “Dulce”: Mas de 40 gramos de azúcar por litro.

La temperatura del servicio del Champagne o los espumantes es de 5ºC a 8ºC, se recomienda que cuando se esté consumiendo, se mantenga la botella en una hielera con el fin de no perder la temperatura.

Sugiero experimentar lo que el mercado nos ofrece y así disfrutar de las bondades de estos vinos. Como dice el escritor Rubén Darío: “Se asoma a sus húmedas pupilas de estrella el alma del rubio cristal de la Champaña”.

Los vinos espumantes – (Champagne – Cava – Sekt – Sparkling wine)

Esa sensación burbujeante, magnifica, delicada y estilizada que los vinos espumantes nos ofrecen, no solo en los días de celebración, sino en todo momento que pretendamos tener esos sabores y gustos frescos, aromáticos y espumantes en una cena o simplemente para el deleite personal en un día de verano.

La historia nos cuenta que este tipo de vino es originario de la región del champagne, Francia y que ya existía desde tiempos de los romanos. Hasta que 1670 el monje benedictino Dom Pierre Perignon, después de estudiar tanto este tipo de vino, descubre que al guardar el champagne en un lugar muy frio y cavernoso en el invierno, el vino desprendía unas esplendorosas burbujas y quiso embotellarlo con ellas. Se dio cuenta también, que para hacer eso, había que hacer una segunda fermentación dentro de la botella, pero ¿Cómo podría cerrar las botellas para mantener las burbujas?

Un día se encontró con unos peregrinos españoles que cerraban sus cantimploras con corchos, así que su pregunta tuvo una respuesta. Además amarró estos corchos con cuerdas para que la presión se mantuviera en la botella. Comenzó a experimentar con diferentes porcentajes de mostos de uvas como Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier , de diferentes zonas, mejorando así la receta del champagne, ya que en esa época solo se elaboraba con Pinot noir.

En la vendimia, cuando hacia frio, los racimos que estaban al sol se les colocaba un paño húmedo para mantenerlos frescos evitando así posibles maceraciones que pudieran alterar el sabor del mosto (jugo de la uva) al momento de prensar la uva, lo cual se hacía delicadamente y se separaban estos jugos en cada prensada. Aun así con todos estos aportes al método Champenoise (método tradicional y artesanal) que ya existía y que Don Dom Perignon mejoró, habían muchas otras cosas por explorar y mejorar. Muchos le atribuyen la invención del champagne. Esta bebida se empezó a poner de moda en Francia en las esferas altas ya que su estilizado y sutil sabor era muy apetecido. Más adelante en 1805, La Viuda de Clicquot (Barbe Nicole Ponsardin), “La dama del Champagne”, le aportó la solución del problema de quitar los residuos, mediante unas mesas con agujeros (los pupitres de removido), para colocar las botellas en donde estos sedimentos se depositarían en el cuello para ser expulsado por el “degüello”, que consistía quitar el corcho para que los sedimentos salieran a presión y después a las botellas se les colocaba un nuevo corcho. Otro aporte importante, fue la solución a la graduación del porcentaje de azúcar para evitar que el gas carbónico hiciera estallar las botellas. Hoy en día se sigue la tradición del método Champenoise y disfrutando de este elixir burbujeante, que como dijo Dom Perignon cuando hizo su descubrimiento “¡Venid rápido! ¡Estoy probando las estrellas!”